Pon la yema en el mortero con una pizca de sal
Empieza a trabajarla y añade el aceite muy poco a poco, en hilo fino, sin dejar de mover la mano
Mantén paciencia, ritmo constante y muñeca firme
En unos minutos, la mezcla se liga y aparece una mayonesa espesa, brillante y bien hecha
