Cuando llega el momento de estirar la masa, muchos cometen el error de desgasificarla por completo. Hoy te voy a mostrar cómo hacerlo de manera correcta, respetando la estructura y conservando el aire en el borde.
La idea es que al estirar trabajemos siempre desde el centro hacia afuera, dejando la periferia sin presionar, para lograr ese borde inflado que sostiene la salsa y el queso durante la cocción.
Cada movimiento tiene que ser preciso y controlado, sin apurarse ni ejercer fuerza de más.
La técnica es sencilla: una mano acompaña, la otra gira. Estiramos de manera pareja, asegurándonos de mantener la forma circular y el espesor adecuado.
El objetivo es obtener un disco de masa liviano, elástico y con una buena base para recibir los ingredientes.
Si dominás este paso, vas a notar cómo cambia el resultado final en el horno. Una Pizza bien estirada no solo se ve mejor, sino que cocina de forma más pareja y tiene una miga más aireada.
