En un recipiente amplio y hondo mezclamos bien el requesón con el queso de cabra.
Picamos finamente (o rallamos) el brócoli cocido. Yo lo he hecho al vapor, cinco minutos, pero se puede cocer en abundante agua, saltear en una sartén o en el microondas. Lo que os resulte más cómodo. Agregamos el brócoli a la mezcla de quesos y removemos para integrar.
A continuación picamos finamente el pimiento rojo asado y también los tomates secos. Cuanto más fino sea el corte, mejor. Agregamos ambos a la mezcla anterior y removemos para integrar. Salpimentamos la mezcla al gusto, teniendo en cuenta que el requesón es bastante insípido. Recomiendo que lo probéis para no quedaros cortos.
Una vez lista la farsa o mezcla del relleno la dejamos reposar en la nevera mientras cortamos el calabacín en finas láminas. Para esta tarea conviene usar una mandolina porque el corte queda genial, muy fino y homogéneo. En caso de no contar con este utensilio, siempre podéis tirar de un buen cuchillo y hacerlo a mano.
Vamos a usar solo las láminas de la parte central, que son las más anchas. Las colocamos sobre la mesa de trabajo y extendemos una fina capa de relleno por encima, dejando el extremo final vacío.
Enrollamos cada una de las láminas de calabacín, procurando no apretar mucho para que el relleno no se desplace en exceso hacia el final. No pasa nada si esto ocurre, lo retiramos y continuamos con el resto del proceso.
Cubrimos la base de una fuente para horno con una capa de salsa de tomate y un chorrito de aceite de oliva virgen extra, colocamos los rollitos encima. Después extendemos sobre cada rollito una cucharada de salsa de tomate, aceite de oliva virgen extra y con queso rallado.
Llevamos la fuente al horno, precalentado a 220º C con calor arriba y abajo, y cocemos los rollitos de calabacín durante 15-20 minutos o hasta que la superficie esté dorada. Retiramos y dejamos reposar unos minutos antes de servir, para que pierdan un poco de temperatura y los podamos disfrutar bien a gusto.
Aunque con una mandolina es como mejor quedan las láminas de calabacín, se puede usar también un cuchillo bien afilado y hacer los cortes a mano con mucho cariño.
Hay quienes pasan las láminas de calabacín por la plancha antes de forrar los rollitos. Con ello consiguen que queden más maleables y es una buena solución si las láminas quedan un poco más gruesas de lo deseado.
Es importante hacerse con un calabacín tierno y dulce, algo que resulta sencillísimo cuando está en temporada, por lo que esta verdura de verano está en su mejor momento en los meses de mayo a septiembre.
Lo ideal es usar calabacines de calibre medio, para que los rollitos tengan un tamaño adecuado. Los pequeños son muy vistosos, pero se tarda mucho más en montar los rollitos.
El relleno se puede variar al gusto. Probad a incorporar frutos secos picados, hierbas, salmón, atún, jamón, pollo deshilachado,...conseguiréis sabores muy diferentes y todos ellos deliciosos.
