En una olla, colocar el azúcar y llevar al fuego. Cocinar sin revolver hasta que el azúcar se funda, mover la olla para que no se queme y se vuelva caramelo.
Una vez que el azúcar, esté totalmente fundido y color dorado, añadir las naranjas o mandarinas en rodajas y verter el vino.
Verter también el vermut blanco y revolver para disolver el caramelo del fondo de la olla. Seguir cocinando hasta que rompa el hervor.
Con mucho cuidado y con la ayuda de un fósforo, prender la superficie de la preparación para quemar el alcohol y dejar que el fuego se extinga por sí mismo. (cuidado, la llama puede ser alta).
Una vez que ya no haya llama, retirar del fuego y servir caliente en tazas individuales.
