Calienta una buena cantidad de aceite vegetal en una sartén.
Agrega de seis a ocho dientes de ajo junto con media cebolla blanca y sofríe a fuego bajo durante un par de minutos.
Incorpora los tomates partidos y aumenta un poco el fuego, cocinando hasta que los tomates comiencen a pelarse y suelten jugo.
En otra sartén a fuego bajo, fríe los chiles de árbol durante aproximadamente un minuto.
Transfiere todo a la licuadora, incluyendo el aceite utilizado para freír los chiles.
Sazona con ½ cucharada de sal, pimienta y sazonador de pollo.
Agrega una cucharada de vinagre blanco y ¼ taza de agua.
Licúa en dos rondas de un minuto hasta que la salsa esté bien mezclada y sin grumos.
Sirve y disfruta.
